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Esfera Mujer y Pobreza
1. Situación | 2. Propuestas


Situación

©Dolores Moreno Lafuente La mayoría de los 1500 millones de personas que viven con 1 dólar al día son mujeres. La brecha que separa a los hombres de las mujeres que viven en la pobreza, ha seguido ampliándose en los últimos años y en todo el mundo, las mujeres ganan en promedio un 50% menos de lo que ganan los hombres y, en muchas ocasiones, no tienen acceso a recursos de importancia crítica como la tierra, o la herencia. Sus necesidades de salud y nutrición no se consideran prioritarias al igual que su acceso a la educación y los servicios sociales y su participación en la toma de decisiones en el hogar y la comunidad es mínima.

La pobreza es un problema complejo que se origina tanto a nivel nacional como internacional. La globalización, la deuda externa, los programas de ajuste estructural, los conflictos armados y el desplazamiento de personas contribuyen a socavar la capacidad de los gobiernos de satisfacer las necesidades básicas de su población, especialmente de las mujeres, debido a la reducción del gasto público y con ello de los programas sociales, trasladando estos costos a la familia, en donde suelen ser las mujeres las que soportan esta carga adicional

La Plataforma de Acción de Beijing reconoció expresamente que los hombres y las mujeres experimentan la pobreza de manera diferenciada, es decir que la pobreza está estrechamente vinculada al género. Reconociendo su dimensión de género, el concepto de pobreza humana va más allá de la satisfacción de necesidades básicas de bienestar material y permite analizar la forma en que las desigualdades de género perpetúan y reproducen la pobreza. Se reconoce así, por ejemplo, que la restringida participación de las mujeres en lo productivo, es expresión de su falta de poder y que las estrategias para acabar con las desigualdades deben cambiar la posición de las mujeres en la sociedad, transformando la visión de satisfacer necesidades por la de construir capacidades para transformar la realidad.

Este cambio de planteamiento ha dado lugar a la reorientación de las políticas gubernamentales para erradicar la pobreza, generándose estrategias que consideran su carácter multidimensional, incluyendo factores como la autonomía de las mujeres, su participación en la toma de decisiones y en la distribución de los recursos e ingresos.

La comunidad internacional en múltiples instancias ha abordado las cuestiones de la erradicación de la pobreza y el empoderamiento de las mujeres. Desde la Comisión de la Condición Jurídica de la Mujer en 1993, pasando por las resoluciones del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas, hasta los Objetivos del Milenio, se han realizado múltiples llamamientos a los gobiernos y la sociedad civil para que incorporen esta perspectiva y prioricen las políticas y acciones que la apoyen, como estrategias para la erradicación de la pobreza.

La inserción en el mercado laboral es un factor de importancia crítica para romper el círculo de la pobreza. Sin embargo, aunque está creciendo el segmento de mujeres que acceden al empleo, también lo hacen en condiciones laborales de alta precariedad: personas flexibles, a las que se puede despedir fácilmente, dispuestas a trabajar en horarios irregulares o parciales, etc. En efecto, la producción alimentaria de subsistencia, el trabajo informal, o la prostitución son actividades económicas que han adquirido una importancia mucho mayor como opciones de supervivencia para las mujeres, siendo sectores con escasa regulación y protección social, que contribuyen a la desvaloración social del trabajo de las mujeres.

Las desigualdades que existen particularmente en el acceso y el control del capital, incrementan las dificultades de las mujeres de ejercer su derecho a la propiedad de la tierra y el crédito, contribuyendo a la escasez de alimentos, el subempleo y la pobreza. La superioridad de los prejuicios y costumbres discriminatorias en este sentido, no hace más que reforzar que la lucha por los derechos de las mujeres es fundamental para la superación de la pobreza.

Sin duda, la erradicación de la pobreza que afecta a las mujeres pasa por mejorar su acceso al empleo y a los recursos económicos en general. Sin embargo, las condiciones de pobreza de las mujeres se cruzan a la vez con su necesidad de emancipación de la subordinación y con la búsqueda de igualdad, equidad y poder. Erradicar la pobreza es salir del mundo de las carencias, pero también es llegar a tener control sobre los recursos y poder de decisión en el hogar, la sociedad y en el Estado.

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