Muévete por la igualdad. Es de justicia Página de inicio | Contacto © Ayuda en Acción

¿Por qué? Objetivos Participación política de las mujeres Economía de los cuidados Quiénes somos Documentación
Informes Materiales educativos Artículos Materiales de difusión Te recomendamos Noticias Muévete Ventanas de Mujeres Marco Internacional de Derechos Humanos de las Mujeres
Objetivos Beijing
Conoce la campaña
"Muévete por la Igualdad. Es de Justicia" surge de la Campaña que, con el mismo nombre, ha permanecido activa desde 2007 hasta 2010.
Más información »

Objetivo Beijing

Esfera Mujer y medios de comunicación
1. Situación | 2. Propuestas


Situación

©Iciar de la Peña / Ayuda en Acción La educación es un derecho humano y constituye un requisito indispensable para lograr los objetivos de la igualdad, el desarrollo y la paz. La unanimidad internacional sobre este derecho se ha ido consolidando en las Cumbres Internacionales de Naciones Unidas a lo largo de los últimos 50 años, donde se señala la educación como una herramienta para acometer los grandes desafíos de la humanidad.

El lema Educación Para Todos, acuñado en la Conferencia Mundial sobre Educación (Jomtien, 1990) es un referente a nivel nacional e internacional y ha guiado, a través de sus directrices, las estrategias para alcanzar este derecho, incluidas tanto en la Plataforma de Acción de Beijing como en los Objetivos del Milenio (objetivos 2 y 3).

La inversión en educación y capacitación formal y no formal de las niñas y las mujeres tiene importantes repercusiones para su desarrollo: El acceso a la educación les permite ser más autónomas y aumentar sus recursos de cara a su futuro y el de sus sociedades. Es una herramienta indispensable para que se conviertan en agentes de cambio y mejora su posición para participar en la toma de decisiones en la sociedad. Sin embargo, en muchos países los recursos que se asignan a la educación de niñas y mujeres son insuficientes, y en algunos casos, se han reducido aún más en el contexto de políticas y programas de ajuste. Dicha insuficiencia en la asignación de recursos es un obstáculo para el desarrollo humano y el ejercicio de los derechos de las mujeres.

En 2005, aproximadamente 72 millones de niños en edad de educación primaria estaban sin matricular, siendo un 57% de ellos niñas; ese mismo año, otros datos indican que sólo alrededor de un tercio de los países alcanzaron el objetivo de la paridad entre sexos en la enseñanza primaria y la secundaria, y sólo 89 mujeres por cada cien hombres están alfabetizadas. La mayoría de los datos indican cierta mejora en la situación general en los últimos diez años, sin embargo, se observa que las disparidades regionales se mantienen y que en las poblaciones indígenas o de minorías étnicas, así como en zonas rurales o pobres urbanas, los avances son escasos y no han sido significativos para las niñas y las mujeres.

Evolución de las disparidades entre sexos en las tasas brutas de 
							  escolarización secundaria, por región. En los últimos años, los esfuerzos internacionales se han centrado principalmente en el acceso a la educación primaria de las niñas y poco se ha hecho referente a su permanencia en el sistema educativo. Así, un 63% de los países a nivel mundial ha logrado la paridad en la escuela primaria, mientras en la educación secundaria lo han conseguido un 37% y un escaso 3% en la superior.

El abandono del sistema educativo por parte de niñas y adolescentes se debe por un lado a los roles culturales asignados a ellas, por ejemplo responsabilidades domésticas, matrimonios a temprana edad, embarazos no deseados, acoso sexual, que socavan su autoestima y repercuten en su rendimiento académico; y por otro, a que muchos de los contenidos de los programas y de los modelos y materiales de aprendizaje contribuyen a la permanencia de estereotipos que no reflejan la realidad de las niñas y mujeres y rara vez atienden a sus necesidades especiales.

Aun hoy, siguen persistiendo carreras u orientaciones profesionales en los que permanece la división tradicional por roles, donde predomina mayoritariamente el alumnado de uno u otro sexo, y no se han incorporado los cambios cualitativos necesarios para integrar la experiencia y los conocimientos de las mujeres en el proceso educativo. Para que la educación sea factor de cambio de la actual situación de desigualdad entre hombres y mujeres, es necesario mucho más que asegurar el derecho a la educación de niñas y mujeres. Se necesita una transformación del sistema educativo y de la concepción de educación a través de una mayor participación de las mujeres en los ámbitos de la investigación y en la toma de decisiones educativas y culturales.

Suprimir las disparidades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria y lograr para 2015 la igualdad entre los géneros en la educación, en particular garantizando a las niñas un acceso pleno y equitativo a una educación básica de buena calidad, con iguales posibilidades de obtener buenos resultados, es un buen comienzo para alcanzar la igualdad. Pero hay más; el sistema educativo debe contribuir a superar las limitaciones estereotipadas de los roles de género, permitiendo un desarrollo más equilibrado y el acceso a las mismas oportunidades, ayudando a construir relaciones entre los sexos basadas en el respeto y la corresponsabilidad e impulsando la participación de mujeres y hombres en todos los espacios de la sociedad.

Ir a esfera Educación y Capacitación de las Mujeres: Propuestas
Volver a Objetivo Beijing




  Cofinanciado por
Ayuda en Acción [logotipo]Entreculturas [logotipo]InteRed [logotipo]

Los contenidos de la Web son responsabilidad de las organizaciones participantes en la Plataforma.
La Comunidad de Madrid no se responsabiliza del contenido de esta web.
   

© 2007-2012 Ayuda en Acción - Entreculturas - InteRed


Política de Privacidad
Aviso Legal Website