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Marco Internacional de Derechos Humanos de las Mujeres
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"Muévete por la Igualdad. Es de Justicia" surge de la Campaña que, con el mismo nombre, ha permanecido activa desde 2007 hasta 2010.
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Objetivo Beijing

Esfera Derechos Humanos de las mujeres
1. Situación | 2. Propuestas


Situación

La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer reafirmó que el disfrute pleno y en igualdad de todos los derechos y libertades de las mujeres y las niñas constituía una prioridad para las Naciones Unidas y los gobiernos, destacando que estos últimos no sólo debían abstenerse de violar los derechos de las mujeres, sino también trabajar activamente para promover y proteger esos derechos.

La Plataforma de Acción de Beijing reafirma que todos los derechos humanos, es decir, los derechos civiles, culturales, económicos, políticos y sociales, incluido el derecho al desarrollo, son universales, indivisibles e interdependientes. Los derechos humanos de las mujeres y de las niñas son parte inalienable, integrante e indivisible de los derechos humanos universales y para su protección se estableció la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), que además presenta medidas que deben adoptar los gobiernos para garantizar el disfrute de esos derechos.

La brecha entre la existencia de derechos y la posibilidad de disfrutarlos efectivamente se deriva del hecho de que los gobiernos no están verdaderamente empeñados en promover y proteger esos derechos. Así, el pleno disfrute de derechos de las mujeres se ve obstaculizado por las discrepancias existentes entre las leyes de algunos países y el derecho internacional. Los derechos humanos de las mujeres, tal como han sido definidos por los instrumentos internacionales, deben reconocerse plenamente, protegerse, aplicarse y hacerse cumplir en el derecho nacional, en los códigos de familia, civiles, penales, laborales y comerciales y en las reglamentaciones administrativas de los países.

La educación sobre derechos humanos es esencial para promover una comprensión de los derechos humanos de las mujeres, incluido el conocimiento de los mecanismos de reparación frente a las violaciones de dichos derechos. Los procedimientos administrativos complejos y la falta de sensibilización de género de los órganos judiciales, junto con una representación insuficiente de las mujeres en el sistema judicial, la escasez de información sobre sus derechos y la persistencia de determinadas prácticas, perpetúan la desigualdad de hecho de las mujeres.

La violencia contra las mujeres constituye una violación de sus derechos humanos y un impedimento para su disfrute. La violencia basada en el género, como el maltrato, la explotación sexual y la trata, así como la violencia contra las mujeres derivada de los prejuicios culturales, la discriminación racial, el conflicto armado y el extremismo religioso, son incompatibles con la dignidad y los Estados deben adoptar medidas urgentes para combatir y eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres en la vida privada y pública.

Los derechos sexuales y reproductivos son la gran deuda pendiente para muchas mujeres, en particular las mujeres más pobres. La posibilidad de decidir el momento de tener hijos e hijas, así como su número y espaciamiento es un derecho básico, tanto como disponer de la información y de los medios necesarios para ejercerlo. El disfrute de la salud sexual y reproductiva es un objetivo pocas veces alcanzado, siendo la posibilidad de adoptar decisiones relacionadas con las reproducción sin sufrir discriminación o violencia, un derecho ampliamente vulnerado por muchos gobiernos, amparados en ciertos patrones culturales o religiosos que discriminan a las mujeres y menoscaban sus derechos.

Muchas mujeres enfrentan otras barreras para el disfrute de sus derechos humanos debido a factores tales como su origen étnico, cultura, religión, discapacidad, clase socioeconómica o su condición de migrantes, desplazadas o refugiadas. También pueden encontrarse marginadas por el no reconocimiento de sus derechos o perseguidas por su trabajo en la defensa de los derechos de las mujeres. En todas estas situaciones, el papel de los gobiernos es fundamental para asegurar el reconocimiento de sus derechos.

Para Naciones Unidas, los derechos humanos de las mujeres y las niñas constituyen una parte integrante de sus actividades relativas a los derechos humanos y ha intensificado los esfuerzos por integrar la igualdad de derechos de las mujeres a nivel de todo el sistema internacional. Para seguir avanzando, se debe tener en cuenta el carácter sistémico de la discriminación contra las mujeres, incorporando el análisis de género en todas las instancias y mejorando la coordinación entre los diferentes organismos e instituciones que trabajan por los derechos de las mujeres con el resto de su estructura. Es fundamental a la vez, estrechar relaciones con las organizaciones de la sociedad civil, especialmente organizaciones de mujeres y grupos feministas que han desempeñado a lo largo de los años una función catalítica en la promoción y defensa de los derechos humanos de las mujeres.


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